El comodoro del Club de Mar-Mallorca, Manolo Nadal de Uhler, destaca el notable crecimiento de las Illes Balears Clàssics, enfatizando la importancia de conservar los barcos históricos y compartiendo la nueva etapa del club tras un ambicioso proyecto de renovación que ha llevado cinco años. Con 31 ediciones a sus espaldas, la Illes Balears Clàssics se ha consolidado como una de las citas más relevantes de la vela clásica en España y en el Mediterráneo. Durante estos días, cerca de cincuenta embarcaciones provenientes de siete u ocho países se dan cita en Palma, donde se mezclan barcos centenarios con otras embarcaciones más recientes, todas ellas construidas bajo el espíritu tradicional.
Un aniversario de éxito
La Illes Balears Clàssics celebra su 31ª edición con un nivel competitivo excepcional, fruto de un esfuerzo continuo por parte de la organización y la creciente atracción que ejerce sobre los armadores. “Hemos logrado que la regata goce de una gran aceptación entre los propietarios de embarcaciones; este año contamos con un plantel de casi medio centenar de barcos de primer nivel de toda Europa”, explica Nadal de Uhler.
Carácter internacional de la flota
La flota que participa en la regata presenta un carácter internacional notable. Si bien la mayoría de los barcos son españoles, también hay representación de países como el Reino Unido, Alemania y Portugal. Esta diversidad en la procedencia de las embarcaciones es un reflejo del creciente interés por la vela clásica a nivel global.
La tradición de la vela clásica en España
La historia de la vela clásica en España es rica y Palma ha sido un pilar fundamental en su desarrollo. Nadal de Uhler recuerda que “la primera regata de barcos clásicos en España fue probablemente celebrada en Barcelona, que se hacía aquí en Palma. Esta regata representa la continuación de aquella tradición que, aunque desapareció, hemos logrado revitalizar en el Club de Mar”.
Las grandes regatas de Baleares
Las Islas Baleares se han convertido en un punto neurálgico para las regatas de clásicos. Existen varias competiciones de renombre, como la Copa del Rey de Barcos de Época en Mahón, considerada una de las más importantes, además de la propia regata Illes Balears Clàssics y otras en Pollença. El Circuito Mare Nostrum, que incluye regatas en Barcelona, Mahón, Palma, y más, ha visto su evolución en los últimos años, buscando incluir incluso eventos en Porto Cervo, que aunque no se encuentre en el Mediterráneo, es parte de la historia del circuito.
Un enfoque en la conservación
Más allá de la competición, la vela clásica tiene un objetivo fundamental: la conservación de barcos históricos y la forma de entender la navegación. Según Nadal de Uhler, “la vela clásica, aunque incluye competición, no se asimila a las competiciones profesionales en las que muchos participantes se enfrentan con una mentalidad radicalmente diferente. Aquí, el objetivo es también mantener vivos los barcos y la tradición que representan”.
Desafíos de la heterogeneidad
Uno de los desafíos que enfrenta la competición es la diversidad de embarcaciones. La regata reúne barcos de épocas y diseños muy distintos, desde el Bon Temps, que cumple cien años, hasta el Barlovento de 1975. Nadal señala que “la competencia se establece mediante un sistema de medición que intenta equilibrar la desigualdad entre las embarcaciones, aunque depende mucho de las condiciones del viento y otros factores”.
Recorridos adaptados a la historia
Los recorridos se diseñan para adaptarse a la variedad de embarcaciones y mantener el espíritu original de la navegación. Con distancias que varían entre ocho y veintidós millas, los trazados incluyen traveses y popas, evadiendo la tradicional competición de barlovento-sotavento que predomina en regatas más modernas.
La renovación del Club de Mar-Mallorca
La celebración de la Illes Balears Clàssics coincide con una nueva era para el Club de Mar-Mallorca, que se ha transformado significativamente tras cinco años de obras. “El club ha cambiado mucho. Aunque el objetivo en la vela se mantiene, la renovación de las instalaciones ha sido extensa y necesaria para adecuar el espacio a las exigencias actuales”, enfatiza Nadal de Uhler.
Recuperando la actividad deportiva
Las obras han permitido al club recuperar y reinventar su agenda deportiva. “Queremos recuperar el programa que teníamos antes de las obras, con regatas como la Superyacht Cup y el Campeonato de Europa de Flying Dutchman”, explica el comodoro, quien también subraya la importancia de mantener una oferta variada que abarca vela ligera y piragüismo.
Un club abierto a la ciudad
La conexión del Club de Mar con la ciudad ha sido otra de las prioridades del proyecto de renovación. Con la apertura de nuevas áreas comerciales y un acceso mejorado al paseo marítimo, los responsables buscan hacer del club un espacio abierto, no solo para los socios, sino también para visitantes y entusiastas de la náutica durante las regatas.
Conservando el espíritu y la tradición
A pesar de las transformaciones, el Club de Mar-Mallorca busca preservar su esencia. La reciente celebración de la Copa del Rey muestra un renacer del ambiente familiar y tradicional que siempre lo ha caracterizado. “Queremos que el club siga siendo un espacio donde se mezclen tradición y modernidad, manteniendo el espíritu que nos distingue”, concluye Nadal de Uhler.
Perspectivas futuras
Con 31 ediciones de la Illes Balears Clàssics, Nadal de Uhler es optimista respecto al futuro de la regata. “Hemos construido una flota sólida con barcos de distintos países y el circuito se ha consolidado. Lo crucial es que sigamos disfrutando de la participación de embarcaciones y que podamos contribuir a la conservación de este patrimonio marítimo”, finaliza.
























